Lista de obras literarias del siglo XVII.

Se quedaron fuera por los pelos: Otelo (William Shakespeare, 1604), La Tempestad (William Shakespeare, 1611).

1


Hamlet (William Shakespeare, 1602, Tragedia)

Ser o no ser… He ahí el dilema.
¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir…
Nada más; y decir así que con un sueño
damos fin a las llagas del corazón
y a todos los males, herencia de la carne,
y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir,
dormir… ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño
de la muerte ¿qué sueños sobrevendrán
cuando despojados de ataduras mortales
encontremos la paz? He ahí la razón
por la que tan longeva llega a ser la desgracia.
¿Pues quién podrá soportar los azotes y las burlas del mundo,
la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio,
la angustia del amor despreciado, la espera del juicio,
la arrogancia del poderoso, y la humillación
que la virtud recibe de quien es indigno,
cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso
en el filo desnudo de su puñal? ¿Quién puede soportar
tanto? ¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga
tan pesada? Nadie, si no fuera por ese algo tras la muerte
-ese país por descubrir, de cuyos confines
ningún viajero retorna- que confunde la voluntad
haciéndonos pacientes ante el infortunio
antes que volar hacia un mal desconocido.

2


Don Quijote de La Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra, 1605 – 1610, Novela)

Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos, como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles, y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.

3


King Lear [El Rey Lear] (William shakespeare, 1606, Tragedia)

Es la suprema estupidez del mundo que cuando enfermos de fortuna, muy a menudo por los excesos de nuestra conducta, culpemos de nuestras desgracias al sol, la luna y las estrellas como si fuéramos malvados por necesidad; necios por exigencia de los cielos; truhanes, ladrones y traidores por el influjo de las esferas; borrachos, embusteros y adúlteros por obediencia forzosa a la influencia planetaria, y cuanto hay de mal en nosotros fuese una imposición divina. Qué admirable la excusa del hombre putañero, poner su sátira disposición a cuenta de los astros. Mi padre holgaba con mi madre bajo la cola del Dragón y fui a nacer bajo la Osa Mayor, de lo que se deduce que soy violento y lujurioso, ¡bah! Habría sido lo que soy, aunque la estrella más virginal del firmamento hubiera centelleado mientras me hacían bastardo.

4

Paradise Lost [El Paraíso Perdido] (John Milton, 1667, Poema épico)

A Satán el Poder Omnipotente
Arrojó de cabeza, envuelto en llamas,
En horrorosa combustión y ruina,
De la mansión etérea a la insondable
Perdición, a vivir allí en cadenas
Irrompibles y el castigo del fuego,
Por amarse contra el Omnipotente.
Nueve veces el espacio que mide
El día y la noche de los hombres
Yació vencido, con su horrenda turba,
Resolviéndose en el ardiente golfo,
Confuso aunque inmortal. Mas su destino
Le reservaba una ira más intensa,
Puesto que ahora sentía los tormentos
De la dicha perdida y el dolor
Perenne; en torno suyo extiende
La funesta mirada, que atestigua
Una aflicción y abatimiento grandes
Mezclados con obstinada soberbia
Y un implacable odio. Mas de pronto,
Como a los ángeles es dado, observa
La triste situación, mermada y yerma:
Un antro horrible, por todos los lados
Acosado por un gran horno en llamas,
Llamas que luz no dan, sino visibles
Tinieblas que sólo servían para
Descubrir escenas de infortunio,
Regiones de dolor, lúgubres sombras,
En donde nunca la paz y el descanso
Podían habitar, ni la esperanza

5


Macbeth (William Shakespeare, 1606, Tragedia)

Creí escuchar una voz que gritaba: «¡No volváis a dormir,
que Macbeth mata el sueño!», el inocente sueño,
el sueño que teje sin cesar la maraña de las preocupaciones,
la muerte del ir viviendo cotidiano, baño de la fatiga,
bálsamo de las heridas de la mente, plato fuerte en la mesa de la Naturaleza,
principal alimento del festín de la vida.